CAPÍTULO 17

FAMILIA DE SANGRE

“Soy UN MILAGRO del universo¡¡¡… Esta vida es para DISFRUTARLA, descubro aquello que me genera disfrute en el corazón y me tomo un instante este día para sonreír.”

Gracias infinitas a nuestra familia biológica, porque fue la que escogimos en nuestro mundo espiritual para vivir esta experiencia humana.

Abuel@s maternos, abuelos paternos, madre, padre, hermanos, sobrin@s, prim@s, nietos, etc. Tod@s y cada un@ de ell@s, estamos unid@s por un inconsciente familiar que viene reflejado en nuestra sangre y en nuestras creencias mentales y emocionales transgeneracionales.

Tanto para aquellas cosas que suman a nuestra vida, como aquellas que restan a nuestra vida, es indiscutible que la familia de donde vinimos, la que pertenecemos en la actualidad y la que construimos influyen directa e indirectamente en cientos de programas de cómo percibimos la vida.

Ya sea de manera inconsciente o consciente, heredamos en nuestra genética y educación familiar, maneras de ver y experienciar la vida.

¿Cuánto de lo que hacemos hoy en día son comportamientos o pensamientos que repetimos de nuestros padre, madre o abuel@s?

¿Cuántos valores humanos aprendidos por lo que veíamos y vemos de aquellos referentes mayores?

¿Cuánto de lo que enseñamos hoy a las más jóvenes de una familia, pertenecen a condicionamientos de nuestras dinámicas familiares?

¿Cuántos momentos de ternura e inocencia de aquellos seres pequeños a quienes cuidamos y protegemos y nos llenan de risas?

¿Cuántas lealtades familiares sabemos que nos generan incomodidad o malestar y seguimos perpetuándolas, pasando por encima de nuestro amor propio?

¿Cuánto amor en una mirada, una caricia un beso o una palabra y sabemos que nacen desde lo más honesto y desinteresado de nuestra familia?

¿Cuántos limites no nos atrevemos a poner con aquellos miembros de la familia que nos han causado heridas, no por rabia o dolor, sino porque sabemos que no suman nada a nuestras vidas y todo lo contrario, generan  incomodidades con su comportamiento?

¿Cuántas alegrías, celebraciones, millones de instantes felices vivimos con aquellos seres amados que en su mayoría han estado, están y sabemos con total confianza que estarán cuando les necesitemos?

¿Cuántos secretos familiares escondidos por vergüenza y que son como una herida que gotea lentamente sin permitir encontrar el perdón para sanar el corazón?

Nuestra familia de sangre es la primer escuela de vida que tenemos, tanto para aquello que suma a nuetra vida y se multiplica con el paso del tiempo, como para aquello que nos resta y se multiplica también con el tiempo.

Cada miembro de cada familia cumple un papel importante en nuestra vida, desde la persona más mayor hasta el más joven, desde aquellos que ya no están cuando nacimos, como aquellos que perdemos cuando ya estamos vivos.

Es nuestra elección individual, para traer más instantes felices a nuestra vida, elegir desde el amor propio aquello con lo que nos queremos quedar de lo aprendido en el pasado familiar, descubrir que heredamos en nuestro inconsciente transgeneracional para potenciarlo o cambiarlo, comprender y respetar aquello que se da en el presente y poner límites a aquello que no estamos dispuestas a tolerar y que pasa por encima de nuestro amor propio.

Es nuestra elección individual, crear y compartir más instantes llenos de amor y alegría con aquellos miembros familiares que hacen que la vida en familia de sangre, sea más bonita, amable, empática, tolerante y llena de respeto.

Es nuestra elección individual, decidir con que aspectos de mi familia de sangre elijo quedarme y bendecir.

Es nuestra elección individual, decidir con que aspectos de mi familia de sangre elijo transformar y bendecir.

Es nuestra elección individual y el acto de amor más profundo con nosotras mismas, nuestra familia y el universo,  elegir que queremos hacer con nuestra vida, así no esté en sintonía con aquello que se supone debemos hacer como una mera lealtad familiar. Es la mejor manera de honrar la elección espiritual que un día tomamos, porque fue justamente esa elección familiar la que nos hizo recorrer este camino de vida.

Gracias y bendiciones a nuestras ancestras, madre, padre, herman@s, y todas las personas de nuestras familias, porque estamos conectadas con el maravilloso poder de la sangre humana.

 

 

 
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