CAPÍTULO 28

GRACIAS

“Soy UN MILAGRO del universo¡¡¡… Esta vida es para DISFRUTARLA, descubro aquello que me genera disfrute en el corazón y me tomo un instante este día para sonreír.”

Grande será tu vida

Realizando el

Agradecimiento diario en

Cada día,

Invitando a tu mente

A prestar atención y dejándote

Sorprender por aquellos regalos que te ofrece el universo.

Un hábito que debemos incorporar tan importante como desayunar, almorzar o cenar es el AGRADECIMIENTO, primero con la vida y luego con todo.

El practicar el agradecimiento nos lleva a poner el foco de nuestra atención en todos aquellos regalos del universo que tenemos constantemente y que los tomamos tan obvios que le restamos importancia a todo lo que aportan en nuestros instantes de felicidad o paz.

Es importante tener presente la diferencia entre el agradecimiento consciente al agradecimiento desde la carencia.

¿Qué quiero decir con lo anterior?

En algún momento te ha pasado que otras personas te dicen: “QUE DESAGRADECIDA ERES”, si yo hice esto u otro por ti, y esto lo hacen con la intención (consciente o inconsciente) de buscar una manipulación emocional para que tu sedas ante “X” presiones….Y las demás personas nos sirven de espejo para saber si en realidad somos nosotras las que nos auto manipulamos para seguir en dinámicas toxicas o si somos nosotras las que hacemos estas manipulaciones emocionales a otras personas.

Evidentemente así como las otras personas nos sirven de espejos, también nos ayudan a identificar a que cosas o situaciones tenemos que poner sanos límites.

Requiere una gran sabiduría y la tenemos, solo que hay que sabernos escuchar, el identificar cuando alguien nos sirve de espejo o como mensajero para aprender a poner límites.

El agradecimiento desde la carencia, lo vivimos desde espacios llenos de miedo y por tanto de espacios carentes de amor propio.

El agradecimiento consciente, es la sensación de merecimiento más profunda con nuestra existencia humana, en donde su ejercicio nos conduce a la conexión directa con nuestra fuerza espiritual.

Cuando experimentamos el agradecimiento consciente, hasta las circunstancias incomodas de la vida las sentimos como algo perfecto tal cual están sucediendo.

El agradecimiento consciente nos hace contemplar un rallo de sol que se filtra por nuestra ventana y lo observamos como el regalo de estar contemplando una obra de arte de la naturaleza y nos sentimos en total agradecimiento por el solo hecho de verlo. Es por esto que el hábito de agradecer nos conecta con vivir el instante presente.

Si cada día mientras tomo el café, agradezco el poder prepararlo estoy honrando las manos que lo hacen, el campesino que lo cembro, la taza donde lo servimos, el olor de su intensidad, el gusto al paladar y honramos tantas cosas en solo ese gesto de agradecer por tomarnos una taza de café que esos minutos se convierten en una contemplación del instante presente.

Si cada día al abrir los ojos agradecemos el poder disfrutar de un día más de vida, estamos honrando esta experiencia humana.

Si cada día agradecemos el compartir con aquellas personas que están justo en cada situación cotidiana con una risa, un chiste, un saludo, una conversación, un abrazo, un beso, un debate, un enfado, estamos honrando la humanidad.

Si cada día agradecemos que si estamos tristes o enfadadas es porque esas emociones o sensaciones son la prueba tangible de nuestra experiencia humana y estaremos honrando nuestro propósito espiritual.

Agradecer en honrar, desde un espacio consciente  todo aquello que hace parte de nuestra humanidad.

Agradecer es establecer la conexión sagrada entre lo merezco y honro ya por existir.

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