CAPÍTULO 30

PON UNA PSICÓLOGA EN TU VIDA

“Soy UN MILAGRO del universo¡¡¡… Esta vida es para DISFRUTARLA, descubro aquello que me genera disfrute en el corazón y me tomo un instante este día para sonreír.”

Al igual que en el capítulo 29, PON UNA COACH EN TU VIDA. Las sesiones terapéuticas con mi psicóloga me han ayudado muchísimo y tengo súper claro, que siempre que lo necesite, tanto a la psicóloga como a al coach pediré sesión con ellas para recibir su ayuda.

Quisiera pensar que es cosa del pasado el creer que solo vas donde la psicóloga porque estás loca o fatal de la cabeza (aunque creo que es sano que estemos un poco fatal de la cabeza jajajja porque eso significa que si te das cuenta, puedes generar un cambio transformador que sume alegría a tu vida).  Y digo lo del pasado, porque aun sigo escuchando a muchas personas creer y lo textualizan literalmente que “son loqueros”, ya me gustaría conocer cada definición de todas esas personas lo que es “estar loca” y más en esta sociedad en donde aún nos queda mucho que aprender sobre el amor, la humanidad, la esencia del ser humano, la compasión, el agradecimiento, el amor propio, etc.

Y puede que en parte tengan razón ;-)…..Hay que estar terriblemente mal de la cabeza el darnos cuenta que necesitamos generarnos cambios y descubrir la raíz del porque nos solemos comportar de determinadas maneras, reaccionar frente a la vida desde espacios carentes de amor y armonía o sencillamente el porque nos cuesta tanto crear lazos de comunicación saludables y potenciadores de alegría con nosotras mismas y con nuestro entorno.

Para mí, la terapia psicológica es darle una explicación a nuestra mente del porque de muchos de nuestros comportamientos y es un paso grandísimo a una apertura mental que nos puede conducir a transformar nuestra vida en potencialidades apasionantes.

Ahora, si la psicóloga maneja otras herramientas que se integran con un tratamiento de la rama de la ciencia, en armonía con métodos que trascienden lo meramente racional, pero que al aplicarlos en nuestra vida, nos aportan un despertar a un mundo más lleno de sentido humano y compasivo con nosotras mismas, se convierte en un potentísimo camino para nuestros cambios conscientes de vida.

La psicología nos aporta un estudio muy interesante de patrones de comportamiento que hemos adquirido y nos proporciona soluciones muy practicas que hacen que nuestro entrenamiento mental a la hora de ponerlos en práctica notemos excelentes resultados.

Personalmente yo prefiero una psicóloga que tenga una visión en su terapia más holística y que su energía y métodos, estén alineados con una perspectiva de la vida que vaya más allá de este plano meramente físico. Porque no todas las explicaciones considero se encuentren en nuestra mente analítica y lógica, creo que hay un mundo energético al que no podemos comprender exclusivamente con nuestra capacidad mental y su recorrido requiere una experimentación a otros niveles más amplios de conciencia.

Creo que uno de los grandes trabajos que tenemos en esta vida humana es poner la mente al servicio del corazón y es algo que siento, nos aporta la psicología, porque es entrenar nuestra mente al llamado de nuestro mundo menos analítico que es el corazón.

Casi desde que nacemos, nuestra sociedad nos va condicionando para camuflar nuestra esencia espiritual, en estructuradas personalidades mentales, que hacen que nos vayamos llenando de etiquetas (aclaro que soy una enamorada de las etiquetas, porque nos posicionan y dan voz a nuestras manera de sentir, pensar y actuar). La cuestión es que muchas de estas “etiquetas” hacen parte de una gran armadura que nos vamos poniendo desde niñas, para camuflarnos frente a circunstancias exteriores que sentimos o creemos nos hacen daño y de ideas mentales personales que nos evitan la conexión con nuestro poder espiritual.

Todas creemos tener personalidades que nos suman o restan amor a nuestra vida, y dichas personalidades en su mayoría, son solo una excusa o alternativa para evitar afrontar nuestros mayores tesoros. Básicamente porque al patriarcado no le conviene tener mujeres empoderadas y enamoradas de su grandeza. Porque una mujer que se ama así misma es libre de condicionamientos y puede construir con todo su poder, micromundos más sustentables entre el planeta y la vida humana, ya que nuestra energía femenina en armonía y equilibrio con nuestra energía masculina, tenemos el poder de acceder a la integración entre lo humano y lo espiritual.

Es en la psicología, aplicada con otros métodos/herramientas menos convencionales o científicos, en donde he aprendido el maravilloso mundo de la mente y su impacto en la transformación de nuestra vida.

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