CAPÍTULO 6.

EMPRENDER PARA APRENDER

“Soy UN MILAGRO del universo¡¡¡… Esta vida es para DISFRUTARLA, descubro aquello que me genera disfrute en el corazón y me tomo un instante este día para sonreír.”

“La independencia es felicidad”. Susan B. Anthony

Cada vez que emprendemos algo en nuestra vida, nos exponemos a cambios que nos ayudan a descubrir y/o potenciar nuestras fortalezas y debilidades.

Da igual en el campo que sea, si decides empezar un negocio, si decides cambiar de empleo o presentarte para un ascenso, si decides irte de viaje, empezar una nueva relación de pareja o de amistad, si decides estudiar, aprender a tocar algún instrumento o a manejar algo tecnológico; sea lo que sea que decidas empezar, inclusive en muchísimas ocasiones, empujada por la vida, el universo, Dios, energía, destino, etc… (Llámalo como te resuene o en lo que creas). Y que no te queda otra alternativa que iniciar un nuevo proceso, siempre  te expondrás a tus miedos.

En este caso en concreto sobre emprender, te compartiré 3 emprendimientos que te llevan muchísimas veces a transformar tu mente y tu corazón, evidentemente existen más, pero estas 3, suponen un reto en todos los aspectos:

  1. Emprender un negocio: Tener una idea no es tan difícil, el llevarla a la acción y que esta genere los resultados que esperamos es donde radica todo el trabajo y satisfacción que puede resultar, cuando lo que decides emprender está directamente relacionado con lo que te apasiona o sencillamente en aquello que ves un enorme potencial para poder desarrollarlo. Porque muchas veces no se emprende desde lo que nos apasiona o se nos da bien, en cientos de ocasiones, se emprende porque hay una necesidad o problema que necesita que alguien o algo la solucione.

Emprender requiere de todo un proceso de autodescubrimiento, grandes dosis de autoestima, un enorme trabajo de autoliderazgo y todo, para poder tomar las mejores decisiones que hagan posible el hacer tangible aquella idea y materializarla en relación al propósito por el cual la has ejecutado.

Emprender un negocio además de pasión, dinero, tiempo, conocimientos, estrategia, comunicación, perseverancia, etc… Requiere de un pleno compromiso contigo misma para CAMBIAR, APRENDER Y ADAPTARTE.

  1. Emprender un viaje de retorno incierto, concretamente ser inmigrante: Cuando tomamos la decisión de vivir por las circunstancias que sea en otro país diferente al nuestro de nacimiento, en donde el idioma, las costumbres, la cultura, las leyes y todo aquello que gira en torno a la sociedad, suponen toda una adaptación, se precisa de todo tu poder de adaptación y recuerda que la humanidad está donde está en la actualidad, por su capacidad de adaptación al cambio, gracias a grandes fortalezas y entre ellas por ejemplo la creatividad.
  1. Emprender una relación de convivencia en pareja: dime si tú que has pasado por este proceso, no te ha supuesto todo un aprendizaje y reto, el aprender a convivir en un mismo espacio, con una persona que es todo un universo diferente en millones de cosas, hábitos, maneras, etc, al nuestro, es todo un reto, el adaptarte a vivir en pareja. Al principio todo puede parecer idílico, pero a medida que van pasando los días, las diferencias y grandes dosis de comunicación por llegar a acuerdos, suponen todo un proceso de aprendizaje.

Estos tres sencillos pero comunes ejemplos, nos muestran claramente que todo EMPRENDIMIENTO en el campo de nuestra vida que sea, va acompañado de un APRENDIZAJE, ya depende de cada persona, adoptar una actitud que le haga ser consciente de que cambios te ayudan a crecer y conocerte un poco más.

Cada emprendimiento trae consigo un sinfín de errores, caídas, frustraciones, inclusive muchos de ellos nos llevan por noches oscuras del alma. Pero no hay nada más maravilloso que contar nuestras historias de vida, que son historias de emprendimiento, con una sonrisa, con una dosis de nostalgia, con amor, con ilusión, con pasión y sobre todo, con la sensación en el corazón de que te atreviste a vivir algo que muchas veces ni siquiera te hubieras imaginado que lo intentarías.

Porque se emprende no solo para llegar a una meta o conseguir un objetivo, se emprende para saber que hemos pasado por esta vida y lo hemos puesto todo en el asador para disfrutar del camino recorrido.

Emprender es vivir. Y si por alguna razón ahora sientes que deseas emprender algo y no puedes, piensa en todo aquello que te has atrevido a emprender y lo que aprendiste de ello. Utiliza algún recurso personal, emocional o mental que te sirvió en ese momento para dar el paso y retómalo. Hay herramientas que en algún momento nos fueron útiles para salir de nuestra zona de confort o darnos el empujón de valentía que necesitamos, UTILIZALAS y si te sientes bloqueada, escríbeme al correo infosandrasuaza@gmail.com y con gusto te recomendare alguna terapia o profesional que te puede ayudar con algún bloqueo mental o emocional que tengas.

 
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